Se necesitaría un auténtico milagro para que el crédito llegase a las empresas y a los consumidores.
¿ Por qué no otorga créditos la banca ?
¿ Toda la población suspende el análisis de riesgo en la preconcesión de un préstamo ?
¿ El sistema nos detecta a todos como quebrados ?
» Antes muerto que quebrao». ¡ Ah, no ! Es, » antes muerto que partío «, bien es lo mismo, ¿ no ?
El dicho en este caso, tiene toda la razón.
Igualmente estamos todos muertos, financieramente hablando.
Todos somos potencialmente morosos, es la presunción de inocencia o de culpabilidad.
Nadie es merecedor de un préstamo a no ser que demuestre lo contrario.
Es la carga de la prueba. » Onus probandi «.
Hace una década, alguien tenía que haber cometido algo bastante punible para que no se le otorgase un préstamo.
Ha cambiado el sentido de la carga de la prueba.
Este término jurídico siempre me ha gustado, a veces lo confundo y lo llamo la prueba de la carga.
Al final sirve para eso, probar algo para cargarte a alguien.
Creo que finalmente lo cambiarán y me darán la razón. PRUEBA DE LA CARGA.
Lo que ha cambiado es el » onus «, la responsabilidad.
Ayer me comentaba un buen amigo, promotor inmobiliario; si, si …, esa especie defenestrada, perseguida y abolida. Bien, a lo que iba antes que la deriva me llevase inerte… Una entidad financiera le debe una cantidad importante, fruto del contrato de disolución de una sociedad que tenían conjuntamente. No hay forma, para que amistosamente pueda cobrar la cantidad comprometida. Pues nada, a los Tribunales …
Por tanto el impago es mutuo.
No pagan los clientes y no paga algún » banquillo financiero«. Pues, …, al banquillo de los Tribunales. Todo quedará entre bancos.
Antes servía con demostrar buenos antecedentes de pago, además de los penales, es decir, no tener impagados – no estar en ninguna lista del RAI ( registro de aceptaciones impagadas, las antiquísimas letras de cambio), no estar en los ficheros de ASNEF, ( Asociación Nacional de Entidades de Financiación ) -.
Ya no hablamos de garantías. Seguramente las que menos gustan son las inmobiliarias. ¡ Pero por lo menos son reales ! No son mejor que las no reales, podríamos llamarlas imaginarias.
Déjenme decir, » SIGO CREYENDO EN EL TOCHO… «, por favor no me encierren por demente.
Antes también se pedían informes comerciales. Recuerdo uno que me llamó poderosamente la atención, decía sobre un solicitante de un préstamo:
» Si bien no tiene ingresos, es apto para el crédito, ESTA LLAMADO A JUGOSA HERENCIA «. Sólo tenía que fallecer el progenitor.
Pues como no estemos llamados a jugosa herencia, difícilmente fluirá el dinero a nuestras manos legalmente y menos a través de un préstamo bancario.
Estamos en una insolvencia plenaria y lo que necesitaríamos sería la indulgencia plenaria, se parecen pero no son lo mismo.
Sólo necesitamos estas dos asistencias, aunque en este caso, son divinas y vendrían divinamente.
Fdo. Eduardo Aznar Berruezo
Doctor en Económicas.
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